Heart and soul

Existence, well, What does it matter? I exist on the best terms I can. The past is now part of my future, the present is well out of hand – Joy Division

 

1. La primera regla de la prisión es: darte siempre a respetar. La vida en su concepto mas simple y englobando todo es como la prisión (o mejor dicho, contiene a la prisión). Por tanto, la primera regla de la vida es: darte siempre a respetar. ¿Que significa eso? No sé. Next.

 

2. En 1992 salí de excursión con mis compañeros de la primaria. Era mi primera excursión.
Fuimos a una estación de bomberos y después al zoológico de San Juan de Aragón. La estación de bomberos estuvo genial: nos probamos la indumentaria de los bomberos, nos dejaron subirnos a los camiones, nos explicaron en que consistía la rutina de un bombero, sus roles de guardia, sus obligaciones y todo aquello que se le podía decir a un montón de chamacos que no pasaban de los seis años.
La parte del zoológico estuvo culerísima. El zoológico estaba en pésimas condiciones, el camión se estacionó bien lejos de donde estábamos, me compré una paleta de hielo y cuando la mordí se rompió toda y se cayó al piso (pinche vida trágica).
De regreso, cuando llegamos a la primaria, como era de esperarse, todas las madres nos estaban esperando.
Conforme ibamos bajando del camión, un remolino de mamás se acercó a la puerta entre lágrimas y sollozos.
Debo confesar que me dió miedo y después pensé que las mamás hacían eso por que nos habían extrañado mucho, ¿Que otra cosa mas se puede imaginar un niño de seis años que viene hasta la madre de andar caminando por un zoológico culero y con la experiencia de la paleta de hielo en el suelo?
Llegando a casa me enteré que pasó en realidad aunque en ese momento no entendí mucho.
Ese mismo día, casi a la misma hora e incluso por la misma ruta, salió otro camión con personas del pueblo que iban a una especie de peregrinación. Su camión, que físicamente era muy similar al nuestro, se accidentó y murieron el 90% de los pasajeros.
Como la nota fue imprecisa, no sabían si había sido el camión de los chamacos que fuimos de excursión o el camión de la peregrinación.
Y ahí quedo.
El lunes que regresamos a la escuela no regresamos todos. Uno de nuestros amigos (y aqui si aplica la palabra amigo, por que a los seis años todo el mundo es tu amigo sincero) fue con sus papás a la preregrinación en vez de ir con nosotros a la excursión y no tuvo suerte. Se llamaba Salomón y junto con su mamá y su hermana, cruzaron al Mictlán. Su papá formó parte del 10% que sobrevivió.
¿Irse para poder volver? I’m not pretty sure.

 

3. Vendo zapatos de bebé, sin usar – Ernest Hemingway

 

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