Mythologies

‘build up a new us of flowers and blood – mariee sioux’

1. Digamos que de repente me llega un chispazo de locura y al mirar sobre el escritorio encuentro a la derecha del monitor, justo a un lado del mouse, el botecillo con plumas, lápices, utilería de oficina.
Y entre toda esa colección, un cutter con un buen sistema de fijado para la navaja, mango suave al tacto con la forma precisa para ser firme y certero. ¿Tu que prefieres? ¿Que tome el cutter, venga hasta tu lugar y en medio de la adrenalina te dibuje sonrisas sinceras? ¿Donde quieres que nazca tu nueva carcajada? ¿En la frente? ¿En el cuello? ¿Cerca del pulso del pecho? ¿Fijo en el respiro por el centro donde no puedes mirar? ¿O es mejor para ti que descargue el frenesí en medio del insomnio sobre el rostro? ¿Verdad que es irrelevante y después de todo, no necesitas una explicación?

2. No pude meter todas las pastillas del embalaje dentro del pastillero.
El día que lo compré me lo vendieron con la premisa de que era un pastillero semanal. Casi me voy de espaldas cuando lo abrí y noté que sólo tenía cinco divisiones … ¿No que era semanal? ¿El concepto de semana está tan podrido que ahora significa cinco y no siete? El siete me gusta mucho, por lo menos mucho mas que el cinco.
Saqué entonces cinco pastillas y una a una la fui pasando frente la bombilla encendida de mi habitación.
Aqui vamos a hacer un paréntesis por que es menester explicar la razón por la cual todo se bien/mal-logró en la habitación y no en otra parte. Como es sabido, las pastillas son de naturaleza huraña. Cuando las miras de frente siempre voltean al lado izquierdo de sus cuerpos y emiten sonrisas tímidas con miradas de fuego cruzado. Por que son asi y quien podrá corregirlas son las dos preguntas que particularmente pienso cuando busco su mirada y ellas la evaden. Es entonces cuando el corazón se infla de aventura y sangre sucia y sin perder un minuto, les tomas por la cintura y arremetes. Se dice que las pastillas carecen de sentimientos, yo lo dudo un poco pero como persona que soy, poseo el don de fluir.
En fin, a cada paso de la pastilla frente la luz de la bombilla se formaban en el aire los vestigios del diseño caprichoso de la naturaleza química de los materiales. Por aquí la perfección fractal, por allá la textura desigual. Magentas y azul grana percibidos en el rayo de los incidente sobre el rostro y ¡PUM!, la pastilla dentro del pastillero.
Cuando me di cuenta, me enojé conmigo mismo por que, de depender el concepto del universo de mis actos, la semana constaría de al menos 18 días y es bien sabido que madrugar por 18 días seguidos es malo para la salud, la moral y las buenas costumbres de las personas que viven relativamente cerca del ecuador.
El embalaje aún tiene pastillas y hoy es día de llenar el pastillero. Quiera el destino que no lo olvide.

3. Un ejercicio que recomiendo, por experiencia propia y por mantener vivas las costumbres de los samurais, es escribir en una hoja de papel, diariamente, cualquier texto leido, conversación escuchada o tonada de ave que llegue a los oidos.
Puede ser que no se realice sobre una hoja de papel y sea, por ejemplo, el escritorio de la oficina en donde las letras se formen como en una corte marcial, pero entramos en conflicto de propiedad y de respeto a lo ajeno y pues ¿Cual es el objetivo? Dejemonos de pendejadas y tomemos un pedazo de papel.
Lo siguiente si es completamente aleatorio. Yo prefiero la tinta azul o el grafito del número dos. Aunque también, cuando siento que las cosas van tornando sobre la misma ruta, elijo la pluma de tinta plateada.

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