Marca de pandillero


Dead Meat – Sean Lennon/Friendly Fire

Hablaba con padre, tal como lo hago pocas veces, acerca de todo. Lo bueno, lo malo, lo gracioso y principalmente la juventud que le tocó vivir.
Me gusta que me hable de sus tiempos porque son tan diferentes a los míos y me remontan a sus situaciones.
Padre muy apenas me dobla la edad.
De hecho, era un par de años mas joven que yo cuando decidió formar una familia y de igual manera, tendría un par de años menos cuando nací yo.

Padre tuvo una infancia difícil, carente, pero por increíble que parezca, recuerda su ayer como los mejores tiempos.
Padre es el punto de equilibrio entre sus hermanos varones, es el cuarto de seis varones y en conjunto el quinto de once hermanos, quizás de ahí lo complejo de sus inicios por el mundo, muchas bocas, pocos recursos y pocos cuidados.

Padre ríe mucho cuando me cuenta sobre sus aventuras de niño, sobre todo de las formas un tanto dolorosas en que se divertían. El, sus hermanos varones y sus primos eran ampliamente reconocidos por formar un grupo familiar de juego muy entretenido y de igual manera una banda respetable dentro de la posesión territorial dentro del pueblo.

Así como había infinidad de bandas con niños en diferentes regiones del pueblo, la banda de padre convivía dentro de los márgenes del canal y su poderío se extendía a lo largo y ancho del mismo.
Muchos grupos vecinos se unieron a la banda de padre (le llamo así aunque no había un líder definido, y de haberlo no era padre, sino Alejo, el hermano mayor de padre) y muchos otros se fueron a bandas cercanas.
Dichas rivalidades infantiles se convirtieron en graves problemas juveniles que desencadenaban en golpizas brutales y campales.

No es algo de lo que padre se sienta orgulloso, pues carga varias cicatrices de las cuales nunca me cuenta, de entre ellas, una brutal herida en el costado izquierdo del abdomen que empieza desde la cintura y se alarga hasta el inicio del cuadro que enmarca el pecho, exactamente igual a la herida de abuelo.
Conozco la historia de la herida de abuelo, pero no la de padre.
Y al igual que padre, todos sus hermanos portan algún distintivo de haber crecido en esos tiempos en donde todos cargaban con su marca, con su distintivo.

Y padre sonríe y se carcajea de recordar, yo le sigo, me rio y carcajeo también, mas sin embargo empiezo a balancear las características que hicieron de padre un hombre y de las que hoy a mi me hacen uno igual.
A padre lo hizo hombre el dolor, a mí el entendimiento.
A padre lo hizo hombre la necesidad, a mí la saciedad.
A padre lo hizo hombre una enorme herida, a mí un enorme respeto por el cuerpo y por la vida.

Son tiempos diferentes y probablemente no me haga hombre el entorno, pero me hacen hombre en casa, me hace hombre mi familia y mas concretamente, me hace hombre padre.

Yo tengo mi cicatriz de pandillero, pero esa me la hice jugando con los rastrillos de padre. Y cuando estaba cicatrizando, embelesado por la imagen de Yamcha de Dragon Ball, me quitaba la costra para que se me marcara la herida y fuera presumible tiempo después.
Pero servirá para cuando tenga hijos y les explique entre risas y carcajadas, que el pasado es crudo y difícil, dependiendo de que tan atrás se eche la mirada.

Saludos azules

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4 comentarios en “Marca de pandillero

  1. A no maaaa, está bien chida tu historia, yo tengo cicatrices en los brazos, uno es de una planca (el filo de la misma) y parece como si me hubiera cortado las venas. Otro es cerca del dedo gordo de la mano derecha, me la hice al cortar cartones con un cutter. En el rostro tengo una cicatriz que me la hiceron en la guarderia y eso cuando era muy niño, eso me lo contaron mis padres.

    En fin, son cicatrices que tienen sus historias XD, Saludos!!!

  2. Ja! Yo tambien tengo más, en las rodillas por la bici, en la cabeza porque me descalabré, un buen de rasguños de aluminio de cuando construimos la casa y pues la de la frente, pero esa sobresale porque fue decidida, no accidentada xD

    Saludos azules

  3. LintuxLux dijo:

    Oie!!! pero qué buenas analogías… te hacen reflexionar… aunque aún existen personas que viven así… de la forma que padre vivió… triste eh? pues sí, mucho, bastante… en fin, cada quién vive su vida como puede y a veces, como quiere…

    Cicatrices? Pues las emocionales me pesan más que las miles que poseo en las rodillas =(

    Saludos!! 😉

  4. @LintuxLux: Si, la infancia de padre fue cruda, pero lo toma con filosofía y tenemos lo que el no tuvo.
    Que bueno que llegues a reflexionar, creo que asi se logra mi mision escribiendo 😀

    Y claro, las cicatrices emocionales suelen ser las que no se curan completamente, pero en intentos de sanar la vida se vive.
    Y se disfruta

    Saludos azules

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