29 de Septiembre

…Sencillamente sin nada que decir…

Recomendable escuchar el audio mientras lee

Desperté, no te vi salir.
Tome mis pantalones, aquellos grises a cuadros que tanto detestas, la camiseta rosada que me hace ver tan normal y los zapatos café que compramos juntos.
Desalineado por completo, con los cabellos hechos nudo y con ideas frescas tatuadas en la mente. Decidí salir por un momento, esperando que el viento, el sol, el polvo o la hostilidad del medio me embarcaran, pero no paso nada.

No se si ya te habías dado cuenta de que el frio de la ciudad no es normal. Es como un anticipo de la cruda realidad que nos espera en un par de semanas. Sencillamente me cala los huesos, me carcome. No se si tanto como tu presencia o tu ausencia, como tu esencia o nuestras coincidencias. No se realmente que es lo que parte en dos mis sentidos y me hunde en la inmensidad de mis ideas y lo hueco de nuestras palabras no dichas.

Sin embargo camine, seguí una línea trazada en mi imaginación sin rumbo, sin meta, quizá sin punto de partida, simplemente caminar mientras todo se barre del cuerpo; los colores, los olores, los recuerdos y las vagas ilusiones de lo vivido.
Y eso fue nada.

Perdí mi última sensación de saciedad emocional justo al amanecer, cuando tu cuerpo vestido de mañana y mi sudor se desplazo a lo desconocido de tu ubicación actual.
Perdí mi último suspiro de esperanza fingida, justo al amanecer, cuando mi cama, campo de batallas ganadas y de lágrimas de risas, yacía en la soledad del fin del mundo. Solo mis piernas rozaban las sabanas blancas en el lugar en que habitualmente estaban tus piernas y el contorno cálido en donde recargaba mi cabeza llena de visiones de lo que seria mañana simplemente se esfumo, dejándome en un hueco vacio y con olor a hierba.

Pero seguía caminando, recordando el inicio de mi día sin ti y de mi vida sin mí, porque por más que me esforzaba por encontrar el sentido a lo que sucedía, solo recibía cual jaula del autómata un seco y directo mensaje: nada.

Y así seguí, con dudas sembradas y cosechando tiempo gastado.
Un día, un mes, un año o mas, no se.
Y es indistinto saberlo.
Por que a pesar de lo que suceda, de lo que sucedió y de lo que sucederá, estamos predestinados a recibir un nada por respuesta.

Hoy me levante de nuevo, con tu presencia dibujada en mi rostro con cara de ausencia, me volví a poner mi pantalón gris a cuadros, los mismos zapatos café y la misma camiseta rosada.
Y paso la misma nada.

PS. A falta de ideas sobre las cuales escupir letras, mejor escribir nada.

Saludos azules

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