Let me fly

…I wanna get high…

Cannabis, yerba buena, epazote, orégano, yerba, hachís, la verde, María Juana, Mary Jane o simplemente marihuana pa’ los cuates.

Ha pasado exactamente una semana desde que, día tras día, sin importar demasiado la hora, el lugar o el estatus de la gente, me he topado con este coeficiente de repetición.
Todo comienza con las miradas a medias, como mostrando del peso excesivo de los párpados, la ansiedad en las manos y en los movimientos.
Un cigarrillo demasiado casero, muchas veces mal enrollado y aquel aroma característico que en primera instancia es muy orgánico y que comienza a volverse fuerte, demasiado pesado y peculiar, como a marihuana quemada (0.0U).

Dentro de mi perspectiva del mundo no hay cabida para discriminar a la gente por sus actividades, pero ciertas actividades, que basados en la concepción legal y de salud social no son bien vistas deberían quedarse en donde la gente pretende que estén, en el anonimato y con la plena certeza de que es un problema, pero que nadie lo ve y parece ser tan real como el diablo (no tengo nada contra el diablo tampoco, es un decir).

Y poniendo la mira en la gente que he visto consumir esta droga, pues me encuentro con el hecho que por desgracia no me sorprende: son jóvenes, aun más jóvenes que yo, vueltos bultos estúpidos en medio de un viaje de escape muy falso y quebradizo.
Y antes de buscar un culpable o un patrón de comportamiento, deberíamos ponernos a pensar que no son más que el reflejo de la realidad, una mirada furtiva al futuro cercano y la materialización de la vida y su rumbo con respecto a nuestras actividades.

Aun recuerdo esos comentarios de los ancestros en donde expresaban que la yerba no era mala, los curaba, los relajaba e incluso los conectaba con sus ancestros y sus dioses, pero las tentativas del pasado, las ilusiones de nuestros ancestros y la visualización de nuestro orígenes y nuestras raíces vueltas dioses antropomorfos sencillamente son recuerdos volátiles, destellos difuminados.

En conclusión, cuando los intereses dejan de ser los que alimentan el karma, la buena vibra, el bienestar propio y el de los semejantes para volverse en el bien de las ambiciones, todo se va derechito a la chingada.
Y si te gusta la yerba o alguna sustancia que cause impacto negativo pero que retribuya en ti un bien espiritual, haz lo que mejor te parezca sin tratar de inducir tus ideas a quienes no están lo suficientemente consientes de que tu mundo no es precisamente el suyo.

Quemamos yerba azul esta noche?

Saludos azules.

PS. No fumo yerba porque no se fumar. No inhalo polvos porque de por si mi nariz no rifa. No me inyecto nada porque me dan miedo las agujas y lo único que me quedan son las pastas y el solvente, pero las primeras me resultan demasiado de fresas y el segundo, de muy bajo estatus xD.
Yo nomas le entro a la gelatina de frambuesa.

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