Las gotas

…La verdadera historia de esas diminutas cosillas que cuelgan sin motivo alguno…

Estaba debajo del caudal mortal de la regadera, dándome un baño en una tarde-noche de sábado, con la sensación a flor de piel del calor del agua mientras que por fuera, gruesos lagrimones del celestial manto nublado estallaban al compás de una marcha guerrera sobre los suelos. Pensaba en lo asíncrono de los aconteceres del mundo mortal cuando frene el flujo de agua caliente sobre de mis hombros. Justo en ese momento, entre la ceja y el ojo apareció un destello de temperaturas bajas, agua congelada que se condeso de los vapores y que yacía en el techo del pequeño baño coloreado en un blanco ahumado cual ostión en mariscada.

La soñé antes de verla resbalar sobre mi mejilla recién afeitada y vi en su rostro húmedo miles de rostros, rostros de mujeres en su mayoría, de letras, de mensajes completos, incluso de citas que han cambiado mi vida a lo largo de mi paso por el mundo.
Pero todas mis ilusiones quedaron sepultadas en la ilusión de su forma no material cuando me percaté que simplemente era una gota, aunque eso suene a pleonasmo.

Aún ahora me es difícil cambiar mis prejuicios, mi detalle vulgar de decir que solo era una gota, pero eso fue verdad, solo era una intima gota, un sencillo objeto sin bordes que sucumbió a la fuerza normal de la gravedad.
Y a pesar de que su forma original fue trastornada cuando llegó a mi, pude sentir su pasado, su presente y predecir, de forma increíblemente sencilla, su futuro.
Su pasado ha sido nuestro tema desde el comienzo; su origen en mi baño.
Su presente fue un descenso, un desliz, un derrapón, un tonto paso que tuvo que dar porque no le quedaba de otra.

Pero su futuro, ¡Que desperdicio de vida!
Solo corrió hasta que se vio al filo de mi rostro, justo en la esquina en que el infinito que nosotros los humanos tontamente llamamos suelo comenzaría.
Abrió sus brazos y en un grito ahogado, se confundió con el patio mojado de la llovizna.

También hizo creer a mi entorno que fue una lágrima (forma sumamente educada de llamar a las gotas que yacen en los ojos y caen cuando te sientes triste, solo, decepcionado o simplemente cuando no tienes una cosa mejor que hacer mas que dejar caer gotas), pero eso no es lo importante.
Lo importante y, al mismo tiempo lamentable, es que las gotas del cielo pensaron que su destino estuvo en mis manos. En turba kamikaze han dejado caer sus existencias sobre mí y a decir verdad, estoy hundido de pies a cabeza con la culpa de sus muertes, aunque yo no quise ni pensé en hacerlo.

Y luego se quejan por ser discriminadas.

Saludos azules

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s