Caminar

…Día cero…

Inició el día con “She is the new thing” de The Horrors. No tengo reloj despertador, más que el despertador del celular, pero como le prestó ese servicio a mi padre, tuve que pedir el servicio del celular de mi hermana. Entre música duranguense, reggaetón barato y unas rolas muy pasables de Los Bunkers, decidí agregar al celular de mi hermana algunas canciones y entre esas, la de The Horrors.
Eran las 5 de la mañana cuando las campanas de la iglesia comenzaron a repicar y una lluvia de cohetes bañaba los cielos nublados de nuestra contaminada ciudad.
Me desperté por inercia del sonido y voltee a ver la hora. Como lo dije, eran las 5 y mi despertar estaba programado a las 6.30 am, por lo que aun podía conciliar el sueño.
Pero eso no pasó. Después de abrir los ojos, sea la hora que sea, mi sistema corporal rechaza el descanso, pues han perturbado su umbral santísimo de confort y de puro capricho no puede seguir descansando.

Así que me la pasé una hora y media fingiendo dormir, hasta que se escucharon los primeros compases de “She is the new thing”.
Mi hora de despertar había llegado y después de un ritual de 11 minutos exactos, quedé listo para salir.
Como alguna vez te he contado, además de mis clases convencionales tomo clases de inglés y debido al poco interés de algunos, la incompetencia de otros y la flojera de ir en vacaciones a la escuela profesada por una enorme mayoría, no se abrió mi grupo al horario que convencionalmente asisto, por lo que tuve que cambiarlo por este módulo al único que se conservó integro y con disposición de lugar, el curso de 7 a 9 de la mañana.

De principio me resulto perturbador, puesto que la ultima vez que me levanté temprano por compromiso conmigo mismo fue hace exactamente 6 años y sinceramente ya he perdido la costumbre, aunque diario me levanto a las 7 de la mañana a ver lo que pasa en el noticiero, excepto las noticias.

Este hecho me hizo reflexionar y ver que solo estaba haciendo más productivo mi día con este acontecer.
Y no lo ha sido del todo, pues esta rutina comenzó hace dos días y hasta este momento no he visto los frutos del excedente de tiempo.

Pero bueno, ahora que te haz enterado del génesis de esta historia, te diré lo que ha pasado el día de hoy.
No te sorprenda que no haya pasado nada. Si recuerdas, me levanté con una rola de horror rock, caminé en medio de la bruma y del vapor matinal que sale de las coladeras, esquivé varios borrachos tirados en medio de las calles, varios perros, varios gatos, varias ratas y varias botellas de refresco. Me enojé en medio de la avenida porque los conductores no respetan los semáforos y no podía cruzar y por fin llegue a mi salón de clases, con gente que no conozco y con una mayor apatía que la mía por el simple hecho de estar en vacaciones, muy temprano y pretendiendo estudiar.

Después de la clase, de regreso a casa y lo mismo, aunque menos borrachos, menos animales, más basura, más respeto al peatón y mucho más gente; menos vapor, menos bruma y mucho ruido.
El despertar de una ciudad, pá pronto.

Después de un merecido desayuno y de realizar mis labores del hogar, salí en busca de un buen regalo para mi padre. Acá en tierras aztecas, el próximo domingo 15 de junio se celebrará el día del padre y a modo de detalle y de agradecimiento por haber aceptado la muy dura labor de mantener a un oso hormiguero como yo, me decidí a buscar un buen regalo. Siendo sinceros, me siento muy orgulloso del padre que me toco. He visto, escuchado y vivido de cerca situaciones con los padres de otras personas que estimo y se me eriza la piel de pensarme en situaciones parecidas. Mi familia en ese aspecto peca de normal y eso lo agradezco, porque tanta normalidad nos vuelve anormales y nos saca de caminos que no me gustaría recorrer.

Siguiendo con el tema en que me quedé, soy pésimo para eso, nunca he regalado algo que realmente haga sentir a las personas que les otorgo mis detalles una satisfacción por lo que reciben. Sus rostros me revelan que es bueno de mi parte tratar de dar algo sin pedirlo, pero siempre doy algo que no es muy útil o muy deseado.

Estuve pensando que seria bueno darle para tenerlo satisfecho y encontré algunas opciones, que por supuesto inmediatamente descarté.
Bien, mi padre es un tipo que se ve feliz rodeado de objetos de corte vaquero, le gusta el campo, su trabajo, la música norteña y cosas de este tipo, así que un cinturón piteado, una texana negra o unas botas vaqueras de pitón, cocodrilo o avestruz serian perfectas.
Pero, cinturón piteado tiene y en varios colores, recién los compró; la texana es una opción buena pero son muy caras y tendría que llevarlo a que se la midiera y eso pierde encanto; las botas lo volverían loco, pero no estoy muy de acuerdo en eso de que tenga que morir un cocodrilo o un par de pitones para vestir los pies de mi padre, por lo que las botas de avestruz son la opción, pero me acordé que también recién compró botas de avestruz.

Tenía pensado regalarle un radio despertador. Le sería muy útil debido a que diario lo usaría y también me sería útil a mi, porque tendría el servicio de despertador de mi propio celular (acuérdate del primer párrafo ;)).
Por lo que, a votación unánime entre mis ideas y mi bolsillo, el radio despertador es el punto. Mi madre ya le compró un par de lociones y mi hermana una cartera piteada, por lo que mi radio despertador se verá de principio muy ofensivo, pero después será una solución a muchos problemas.

Caminé y caminé y caminé y caminé por tiendas y locales buscando un lindo radio despertador y lo encontré, pero lo relevante aquí es eso, que a pesar de que hace 3 años que solo uso mis pies como medio de transporte, no había tenido la oportunidad de hacerlo por placer y para satisfacer una necesidad del tipo espiritual como lo hice yo.
La idea de hacerse uno con el viento, con el suelo, con el calor emanado del pavimento y del pasto evaporándose con los esporádicos rayos de sol.

No se, creo que al final de cuentas el día fue demasiado productivo, aunque ahora no lo parezca tanto tratando de narrarlo de forma que parezca entretenido en vez de monótono y quizás irrelevante, como supongo que lo seria para ti.

Ahí radica la humanidad, pienso yo, en la diversidad de gente y la diversidad de comportamientos, la diversidad de sentimientos y la diversidad de adaptación a las situaciones.

Por hoy será todo, veamos con que me despierto mañana y que tanto me ofrece la vida.

Saludos azules

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