Aquella extraña cosita llamada mujer

No tenia pensado escribir nada con respecto al día de las madres, en primera, porque hace un año lo hice y no fui capaz de darle a mi madre lo que escribí para ella, en segunda, porque todos hacen lo mismo y sobre explotan sus sentimientos solo por una fecha de mercado y pues pierde significado para mi; pero ayer 10 de Mayo, pasaron demasiadas cosas que me hicieron reflexionar sobre la mujer, el importante papel que juega y la necesidad latente que existe para con mágicos seres.

Llegue a casa de mi abuela materna, porque esta vez toco festejar ahí el día. Ella junto con una de mis tías estaba haciendo tamales de sal para acompañar un tipo de adobo extraño pero en exceso delicioso mientras otra más de mis tías estaba viendo la acción porque tenia a su hija de brazos y no podía ayudar.
Recién llegamos, para evitar ser empleado para alguna labor (no soy flojo, solo cuido mis energías para reflexionar), decidí quedarme viendo las pequeñas codornices que existen como mascotas.
Entonces escuche el grito de mi madre:

-Ooooooooooscaaaaaar! Ven acá!
-Para que?
-Ven tantito
-Para que?
-Que vengas, que no entiendes?
-Para que?
(Otros 10 “Ven aqui” y otros 10 “para que” después)
-Cargas a Vania o nos ayudas a envolver tamales?-dijo mi madre
-Mmm, voy a ver las codornices 😀
-No estoy jugando, que eliges
-Cargo a Vanessa
-Vania
-Eso, me quedo con Valeria

Vania es mi prima, recién nació hace 3 o 4 meses, no recuerdo muy bien. No la conocía porque la ocasión en que iba a hacerlo, tuve que quedarme en casa resolviendo una guía de Teoría de Control Analógico.
La cargué y se dio el “efecto azul de los bebes”. Hay algo en mi esencia o en mi sangre o quizás en mi cara de muppet que atrae a los niños pequeños, en cuanto estuvo en mis brazos empezó a sonreir y a jalarme los lentes y la barba. Decidí quedarme en la cocina, viendo como hacian los tamales, por si decidía cambiar de opinión de ultimo momento.
Y viendo un hermoso cuadro, como no se ve muchas veces en la vida, me fui en reflexiones.

Por principio, en mis manos, estaba la vida que inicia, el místico inicio de todo ser que presuma tener vida, la tierna niñez, los primeros días.
A mi derecha, enfrente de un trasto enorme de hojas de maíz, estaba mi hermana, símbolo de la adolescencia y del cambio explosivo, vivo signo del crecimiento y de la metamorfosis. A su lado, mi tía y mi madre, la madurez, la dulzura, el sacrificio, el significado entero de lo que una madre significa para sus hijos y para el mundo entero, el génesis de la vida, las benditas de la tierra.
Y dando forma a los tamales, mi abuela y su hermana (creo que es mi tía, no se me da eso de los parentescos), la experiencia, la verdadera belleza, la sabiduría, lo más cercano a un milagro que respira, las raices del hermoso arbusto que se llama familia.
Todas ellas mujeres, en las diferentes etapas de la vida, con cargos diferentes de tiempo sobre sus hombros. De no ser porque frente a mi familia soy un tipo frío y sin sentimientos, hubiera soltado alguna furtiva lágrima que demostrara que tan conmovido me sentía ante tal escena.
Decidí retirarme a la habitación de mi abuela a ver TV y a seguir cuidando a Vania, quien no dejaba de tirar de mi barba y reír.
Y mientras veía la TV, se quedo dormida en mis brazos y por segunda vez sentí el calor de un ser supremo sobre mi rostro. la paz con que dormía, la quietud de su respirar, en fin, una muestra verdadera de que la vida es bella.
Por tanto, estas simples palabras no son para celebrar a las madres, que bastante hacen con desempeñar esa labor que no se logra con adiestramiento militar, diplomados ni algún curso difícil, sino con amor, paciencia y deseo de hacer las cosas; mas bien escribo porque me di cuenta de algo.
Las mujeres no son razón para vivir, ni razón para sufrir, ni son necesarias ni son indispensables.
Las mujeres son la vida misma, son tanto que abarcan todo.

Mi vida por una mujer, aunque le quede a deber más del doble.

Saludos azules

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5 comentarios en “Aquella extraña cosita llamada mujer

  1. Las mujeres son la vida misma y eso no se discute.
    Definitivamente los momentos más felices de mi vida han sido así por el simple hecho de estar con una mujer, ya sea mi abuelita, mi mamá ó mi novia. Ellas son para mí, las 3 mujeres más importantes en mi vida.
    Ahh, se me olvidaba, dile a tu mamá que digo yo que felicidades por ser la madre de mi amigo blue, sin tu ayuda, estoy casi seguro que muchos no estaríamos donde estámos.

  2. margarita dijo:

    soy margarita la mami de la dueña de este correo y buscanco buscando encontre esta pagina lei una y otra y otra vez su contenido y llore llore y llore y aun lloro cuando la leo
    primero porque nosotras las madres lloramos por todo lo que tiene que ver con los hijos, lloramos si estan bien si estan mal si son felices si no lo son , lloramos porque estan porque no estan , porque nos llaman porque no nos llaman, porque nos visitan porque no nos visitan por todo lloramos, y hoy he llorado porque mi hija me ha dedicado una cancion “aunque no sea el mes de mayo de vicente fernandez” y me la canta con tal sentimiento que me abraza me hace bailar dar vueltas y vueltas y eso me conmueve mucho. Hoy leyendo esta pagina me imajino que sentira la mama de quien la escribio pues aunque el diga no es un sentimental eso lo dicen todos miesntras no ven la escena de la vida que necesitan ver, dejale leer a tu miami esta pagina y estoy segura que sera el regalo mas maravilloso que un hijo pueda darle a una mama y jamas tu olvidaras la expresion de su cara al leerlo.

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