No me conoces aún

…Entonces cuando?…

Era un viernes como todos.
Quizás guardaba la distinción adquirida de modo que no se pareciera a todos por su temperatura y el devenir de sus hechos.
Las calles de ese viernes, como todas; aunque quizás también tenían adjuntas el detalle del rocío equivocado de una tarde-noche de llovizna.
Y que decir de los inmuebles, del activo fijo, ese siempre es el mismo.
La misma noche, la misma luna, las mismas nubes y las mismas ramas de árbol sobre los suelos oscuros, repletos de una rara cruza de cucarachas convencionales y cucarachas de Madagascar, que pelean a muerte y sin descanso con las ratas de la cañería.
La misma pinche payasada de vida, para pronto.

La misma ruta, los mismos pasos, las mismas huellas y el mismo tormento, el mismo rayo de luz sobre las sienes, el mismo ruido de los motores, el mismo destino, nada más que aumentado, defecado, disminuido o deformado, pero al final de cuentas siempre lo mismo.
Y siempre diferente el ente.

Las mismas  filosofías, la de Jiménez: “La vida no vale nada”, la de Urieta: “No queda otro camino que adorarlas”, la de Fernández: “Te conviene callar nuestro amor”, la de Lennon: “I should have known better”, la de Mc McCartney: “Yesterday, all my troubles seemed so far away”, la de Cobain: “All the world is gay”, la de Albarrán: “La vida es un gran baile y el mundo es un salón”, la de Harrison: “I really wanna see you”, la de Starkey: “In the town where I was born” y miles más inmersas en la jaula de los gorilas.

Las mismas ropas, hechas girones en comparación de lo que deben ocultar, la misma naturaleza propia, los mismos aromas, las mismas emociones vueltas gotas tibias o heladas de sudores sobre las tersas pieles.
Los mismos ojos ciegos, el mismo tono de voz, el mismo silencio, el mismo todo.
La misma mierda de siempre, la misma sangre con saliva, las mismas heridas, el mismo dolor, la misma incomprensión, todo es lo mismo, lo mismo.

Pero no me conoces.
Aunque el mundo deje de girar y rebote o repte sobre telas oscuras manchadas con puntos de luz intensa. No me conoces aún cuando mi vida recorre tu piel desnuda, teñida de tu sudor, en largas filas de piel morena que vibra al compas de mis latidos.
No me conoces mientras mis cabellos se funden con los tuyos, mientras respiras del aire que respiro, cuando ríes sobre mi sonrisa o simplemente vez justo del lado opuesto de mi persona, viéndome en todo, cual maldición.

Simplemente no me conoces y jamás podrás hacerlo. No te haz dado cuenta que mientras tu existas habrá un fantasma mío por cada segundo en tu vida de mortal. Y si ese será el límite que me das, si quieres esperar hasta que sea un mapa explorado, si no buscas encontrar sorpresas, sino ecuaciones, perderás tu tiempo y yo mi sangre.

Vive a diario con mi extraño del día, porque somos humo y el mundo viento.
Y hasta que cambies de opinión o gires tu camino, seré miel regada en el camino de mil y un colores.
Y amo la lluvia, odio el calor, desprecio las voces que nacen sin fin. Revivo en las noches y muero en los días, soy como todos pero aún no me conoces y si no das el paso ahora, no lo harás jamas.

Saludos azules.

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