VillaChica

…Somebody save me!!…

Por fin comenzaron las vacaciones. En particular, me agradan más las vacaciones de invierno que las de verano porque en invierno siempre hay algo quehacer.
Además de la hipócrita Navidad, esta mi cumpleaños (wii!!), año nuevo, cumpleaños de uno de mis tíos, en fin, a partir del 21 de diciembre y hasta el 5 de enero hay mucho festejo y reunión familiar.

Para los ratos libres, tengo que estudiar demasiado por una materia que hace un año no he podido pasar, hacer mucho, demasiado ejercicio en la bicicleta estática que acaban de adquirir las mujeres de la casa y que a punta de pistola (no tanto así, pero lo mas cercano) me han obligado a comenzar, entrenar mis pokemones y terminar de ver la segunda temporada de Smallville que amablemente MT me ha prestado.

Algo que debo recalcar es precisamente eso, la serie de Smallville.
No soy fan de la televisión y es lo único que me agrada ver, series que consigo de forma ilegal y claro, 31 minutos.
Cuando MT me ofreció la serie, realmente no estaba seguro de quererla, pensé que ya lo sabia todo de superman, un tipo que cayó entre una lluvia de meteoros y que tenia supe poderes, y de grande, salvaba al mundo infinidad de veces vestido en mameluco.

Además, es sabido por las personas que alguna vez hayan leído o visto algo sobre Clark Kent que viene del planeta Kriptón, que es débil a la kriptonita, que en su planeta no tenia poderes sobrenaturales debido a la radiación del sol de aquel lugar, un sol de color naranja, que en nuestro planeta era superdotado gracias a que no existía esa radiación en nuestro sol amarillo, que se volvió periodista por su amiga de la infancia, que fue el mejor amigo de su mas acérrimo enemigo y que la forma de mantener su identidad secreta era tan patética como pensar que una persona es otra cuando usa lentes y cuando se los quita.

Pero cuando vi el primer capitulo y comencé por tomarle interés, me atrapó. He de decir que debajo de esa cara de piedra que me cargo existe un ser más sensible que el flan de feria. No recuerdo haber llorado tanto desde que veía Dragon Ball y Dragon Ball Z, especialmente la escena de la primera muerte de Piccolo (mi personaje favorito de Dragon Ball).

Se ha vuelto algo profético porque cuando me siento inmerso en mis pensamientos, veo el capitulo que corresponde en la serie y encuentro una respuesta, y aunque sea una ficción, me idealizo con las dos mujeres bellas de la serie, Chloe y Lana, para formar una que se ajuste a mi.
Ambas son perfectas, Chloe por un lado la chica lista y bella (no se porque no la consideren bella si esta muy guapa), la que hace temblar a los hombres por su inteligencia e independencia y Lana, la niña popular, dulce y tierna que todos quieren tener al lado aunque deteste ser lo que los demás ven en ella.

Pero a pesar de todo, creo que esa serie es una parodia mala de mi vida. Yo llegue a la Tierra cuando tenia tres años en una lluvia de estrellas que solo se vio en el hospital cercano a la calzada del hueso, en Coyoacán, pues mis padres no tienen documentación visual de mi vida antes del tercer año, soy débil a la fuerza de la gelatina de frambuesa y los polvorones de naranja, en mi otro mundo tenia poderes sobrenaturales y en este mundo debería de tenerlos mas desarrollados, pero se ven turbados por la grandísima contaminación, soy otro cuando me quito los lentes porque tengo que hacer ojos de oriental para ver lo que esta a tan solo cinco centímetros de mis ojos y salvaré al mundo algún día.
Quizás ya lo este haciendo.

Saludos azules.

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