Licántropo de Octubre

…Solo hay dos caminos. Todo comenzó aquella noche de Octubre cuando miraba al cielo o desde el día que naci. Una bestia enferma y cegada de furia esta surgiendo de nuevo…

Hay un hombre recostado sobre la banca de cemento amarillo, en supuesto estado de vida perdida.
Una camisa rosa sin botones esta tirada sobre el suelo de cemento rojo justo al lado de donde hay un hombre recostado sobre la banca de cemento amarillo, en supuesto estado de vida perdida.
Un charco de sangre clara, casi color canela, yace sin movimiento mientras empapa una manga de una camisa rosa sin botones que esta tirada sobre el suelo de cemento rojo justo al lado de donde hay un hombre recostado sobre la banca de cemento amarillo, en supuesto estado de vida perdida.

Una bestia cegada de furia, con las pupilas quemadas consecuencia de una rabia frenética, invadida por un ataque de cólera infatigable dejo de ser bestia en un segundo de paz. El hecho de dejar de ser fuerte e infeliz hizo que rasgara su pecho en repetidas ocasiones, dejando caer su sangre ardiente, un charco de sangre clara, casi color canela, que yace sin movimiento mientras empapa una manga de una camisa rosa sin botones que esta tirada sobre el suelo de cemento rojo justo al lado de donde hay un hombre recostado sobre la banca de cemento amarillo, en supuesto estado de vida perdida.

Quizás el frio matinal o la costumbre citadina de que el día comienza ya muy alzado el sol hacen que las calles del pequeño pueblo con brillos de urbanización luzca tan vacio como los cementerios de los pobres.
Si las personas fueran flores, el cementerio en que conviven bestia y hombre seria el cementerio más descuidado y olvidado.

Y todo parece un trastorno más de la imaginación cuando la bestia regresa a su forma de bestia real, de hombre.
Y nada de esto pasara si alguien fuera capaz de borrar el tiempo y de tajo truncara el camino de Octubre sobre la desintegración que sigue su curso en forma de tiempo transcurrido.
En Octubre inicia el otoño, en Octubre empiezan a descender los termómetros y se elevan los buenos deseos.
La hipocresía revuelve el estómago con tan solo dar un vistazo a los alrededores y en Octubre, la bestia se emperra por celos, por ira, por necedad.
La bestia surge y al final de Octubre la bestia se va.

Y, a pesar de todo, no hay razón de alarma, porque la bestia no hace mal a nadie, solo a si misma.
Unos dicen que es el mismo Lucifer vuelto terrenal, otros, que una raza oscura digna de las mentes más brillantes en creación de mitología, los más aventurados dicen que es un hombre con sus capacidades mentales al cien por ciento.
Pero la verdad, es que solo soy un licántropo de Octubre.

Saludos azules.

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