Batallas.

…Es asi, no hay otra explicacion. Dejaste un mundo comun y tu mente te llevo fisicamente al campo en donde los sacrificios son vanos aunque traten de justificarse, en donde las unicas dos salidas son la muerte y el olvido, en donde el olor a sangre quemada se arrecia y de donde no saldras si sigues empecinado con lo que todos saben, vives en medio del campo de batalla…

Desde que dejaste de matar por tu causa, azul objeto de Osován, luces una debilidad tremenda. Ya no quedan ni migajas del guerrero que eras.
Pero tu ambiente parece ser el mismo.
Todas las mañanas son inciertas, nadie puede decir si sera una buena o mala mañana, por que las mañanas no son buenas ni malas, son solo mañanas.
La luz de afuera entra por la ventana, con la misma desfachates de siempre, cae en tu cara como valde de agua y poco a poco adelgaza tu sueño que siempre es profundo, pesado, indestructible.
Esa es razon suficiente, dia con dia, para que te levantes con fuerza, recio cual ereccion juvenil, y decidas salir de tu encierro.

Por lo regular es muy temprano, muchas veces ni el sol se ha atrevido a dar la cara y la luna que desde siempre espias, casi siempre te da una sonrisa, cuando la ves y la encuentras.
Ahi no acaba tu mañana, que es todo un rito prehispanico, tan solemne como los sacrificios a Tonatiuh, para que nunca cese su brillo y la vida que nos escupe.
El sonido de tus chanclas sobre la escalera es espantoso, parece que demoleras la casa con tus sonidos, quizas por eso decidiste bajar siempre con los pies desnudos, sobre todo en las mañanas, donde tu eres el unico que vive, que respira y camina.

Y tu camino siempre va al mismo lugar, siempre al patio trasero, primero, para ver el cielo de la alborada y con el deseo de que la luna este ahi, sonriente, muchas veces lo esta, otras no. Despues, al viejo espejo, a mirar el rostro que recibira el mundo de tu parte, a revisar cuanto ha crecido la barba, el cabello, que tan graso luce el cutis hoy y para percartarte de la vida que muere dentro de tus ojos que de por siempre han estado tristes.

Sigues alla, atras de tu jaula, limpiando el interior y preparando todo para lavar la calle.
Eres afortunado.
Cada mañana, sin exepcion alguna, un coro inmenso de aves que duermen en los grandes pinos de tus vecinos, cantan sonatas de gloria en culto al nuevo dia.
Algunas cantan muy bien, de trinos dulces y melodiosos, otras, rockean, dan gritos desagarradores, parece que sus gargantas se deshacen, pero le dan un tono groovy a toda la melodia.
Y cuando callan, cuando salen de casa a buscar comida, a alimentar pasiones o tan solo para desentumir las alas, canta el fiero rey de las peleas, el gallo.
Otro de tus vecinos tiene esa sucia mania de hacer pelear a los gallos. Es lamentable, pero quizas este bien al final de cuentas, no estoy seguro de que realmente seas autonomo y que tu vida sea tan solo tuya, quizas eres un gallo mas y siempre estas listo, con las navajas amarradas a las patas, para bailar con algun otro gallo por rescatar tu vida.
Si, eso quizas sea logico, chance eres un gallo negro.

Nos desviamos del tema, pero la conclusion que tenes es util, si eres un gallo negro, porque ya no matas?
No me digas que te has vencido ante el vuelo de las mariposas en el campo, que haz pensado dar sonrisas sin siquiera pedirlas a cambio (las sonrisas, claro esta), no quiero escuchar de ti que tu brazo ya no es capaz de mover la katana con la gracia del cirujano al manejar su bisturi, no lo hagas, no me digas que alguien te vencio y que no te mato.

Ya veo, asi que eso era.
Quien te humillo, quien te demostro ser mejor guerrero que tu y te deshorro al no quitarte la vida?
Acaso fue tu miedo quien te vencio?
No lo creo, a pesar que temes a muchas cosas, como la vida, la muerte, la soledad, la oscuridad, la ausencia de parte tuya, la inseguridad que reflejas, el silencio y lo desconocido, eres fuerte como para destrozar tu temor.

A, entonces no fue tu miedo.
Fueron tus emociones?
Es ilogico, tus emociones te han llevado a lugares insospechados, unos de belleza extrema y otros tantos de asquerosa tristeza y mala apariencia, pero a pesar de eso, nunca se subleban a tu poder, tu riges alli con ellos, ellos no pudieron ser.

Si no fueron tus emociones, a caso fue un agente externo?

Lo suponia, quien fue?
Un amigo, un desconocido, una vieja cuenta no saldada, que o quien te hizo un inutil guerrero?

Recuerdas mis batallas?
Todos los dias, a las 5 de la tarde, justo cuando terminaba 31 minutos, salia por el camino de costumbre, el viento jugaba con mi cabello y las manos en los bolsillos del pantalon.
Caminaba lento, tenia ganas extremas de matar gente pero preferia sentir el placer que es esperar al momento justo, sin adelantarme a nada.
Pronto estaba en el canal, a mitad del puente que da justo al deportivo, recargado en el barandal, arrojando piedras al fondo del musgoso canal.
siempre habia alguien que estaba dispuesto a pelear. Nuca hubo necesidad de golpes que marcaran un duelo, siempre era todo a un solo asalto, a lo largo del puente. Mi katana se ponia en un tono azul rey cuando era desenfundada. El viento se hacia mas recio y el cielo se enegrecia repentinamente.
Todo estaba apostado en una carrera, como meteoro que esta por estamparse en el suelo.
Solo habia una oportunidad de asestar un golpe seco, frio, con saña y furia.
Cuantos guerreros que no era superiores a mi en tecnica murieron en mi hombro, recargados, susurrando que era muy digno morir a manos de una katana veloz y azul y que estaban listos para su muerte.

En ese momento, me daba cuenta que yo tambien estaba listo, que solo esperaba alguien con la suficiente fuerza y entereza que lo hiciera.
Y ahi le conoci.
No frecuentaba el lugar, es mas, estoy seguro que no estaba en su mente la idea de que el puente del canal a la altura del deportivo era el cementerio de los guerreros, que las aguas de musgo eran la ultima morada de grandes espadachines y que a diario me jugaba el destino ahi.

Ahi le conoci como nunca pense hacerlo, no le vi como enemigo, ni como el guerrero que terminaria con mi racha de invencible y temible.
Pero estabamos ahi, en el puente de los asaltos, caminabamos de regreso a casa, yo hablaba de lo bueno que era la convivencia pero cuando llegue al extremo del puente en donde siempre esperaba el momento de ataque, no escuche mas los pasos de mi acompañante.
Estaba del otro lado, con una sonrisa, un mechon de cabello cubria uno de sus ojos y el mango de su katana brillo.
La idea de pelear con ese oponente me lleno de temor y de tristeza, podia morir en sus brazos, algo me impedia pensar que ganaria.
Ese dia no queria morir, en ese momento no queria dejar de existir, habia visto algo nuevo y diferente, pero estaba en el momento justo de dejar mi inmortalidad.
El cielo no se nublo ese dia, el sol brillaba como nunca y el viento grito a nuestros oidos, queria arrancarnos del suelo.
Se escucho el crujir del desenfunde de dos katanas, yo no podia borrar la sonrisa mientras mi oponente oculto su rostro y corrio a mi encuentro.

Yo hice lo mismo, fue una marcha callada, sin gritos ni maldiciones, mis ojos estaban fijos en los suyos y no en el blanco de mi katana, su vientre, que empaparia de tibia sangre el acero de mi arma.
Ella no me miraba y en un segundo mi cabeza estaba recargada en su hombro, la fuerza de mis piernas se fue y tenia la cara cubierta de su cabello, no pude capturar su aroma, porque un dolor fuerte, cual quemadura, hervia en mi pecho.
Me tomo y me dejo caer a su lado, ella se fue y yo me quede tirado sobre el puente.
No habia sangre, su katana no tenia filo. Sabia que no podia ni debia arrancarle el aliento y aunque nunca deje de mirar sus ojos, que ya no estaban fisicamente sino tatuados bajo mis parpados, ella decidio que yo debia seguir existiendo, con el aura pesado y violento de su compasion.
Desde ese dia no soy el mismo, temo tomar la katana porque si le veo de nuevo sobre el puente, no resistire las ganas de volver a pelear, temo que esta vez si me elimine y sobre todo, temo que esa batalla haya sido con otro fin, la de matarme lentamente, como ahora pasa.

Ya lo veo, te vencio una mujer (no es machismo), no te hizo sangrar pero te quito lo unico que te hacia invencible, la confianza en ti mismo y la paz interior.
Vive tus batallas, pero si tienes que morir, muere.

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