Se me apago la luz

El sol y la luna luchaban por ganar el control del espacio a veces azul, a veces gris, a veces de un color contaminadamente indefinido, que los mortales como yo llamamos cielo. Daban paso, de este modo, al ritual diario de sombras (sin luz ni oscuridad) en que se sumerge la ciudad entre las 6 y las 7 de la noche, al que yo llamo el “espectáculo de la luz difuminada”. Planeaba dar un paseo a pie por la super carretera de la información cuando de repente, y como bien dice el título, se me apagó la luz.

¿Qué hace una hija pródiga del avance tecnológico cuando no hay luz suficiente para leer un buen libro, pero tampoco la oscuridad necesaria para tratar de conciliar el sueño? Cansada de hacer preguntas sin posible respuesta, me tiré en la cama tratando de emular un antiguo ritual de épocas secundariescas: liberar la mente, imaginarme cualquier cosa, dejar que mi mente emprendiera  por sí sola el paseo que no pude darme el lujo de hacer. La falta de condición y tantas semanas de vacaciones seguidas, hicieron severos estragos: al poco rato mi mente se quedó en blanco cansada de luchar contra un bloqueo que mis inquietantes ideas, cual manifestantes en el Periférico, mantenían en la super carretera de mis neuronas. No me quedó más remedio que levantarme de la cama…

El agua que sentí en mis manos como se siente en el corazón el aire frío en las tardes de octubre, la oscuridad lacerante que me permitía ver el mundo bajo otro tipo de luz, el silencio de una conversación que se desarrollaba en el piso de abajo, el ritmo calmado de mi respiración y el sabor del aire que entraba a mi boca primero y después a todo mi ser a través de ella, daban cuenta de la vida, de mi vida que entonces me pareció tan real, tan oportuna, tan deseosa.

Me di cuenta de que para ser, el ser humano no necesita hacer nada, ni pensar nada, ni vivir bajo la luz de la mirada de nadie, basta estar y sentir. A mi me bastó con estar ese día cualquiera en el que fui sintiendo, lenta y vertiginosamente, cómo se me iba apagando la luz.

2 comentarios para “Se me apago la luz”

  1. Mmm, me imagino quien demonios será Billy!!
    xxxxxxxxxxxxxxDD

    Por otra parte, buen escrito, sin querer (supongo) te acercas cada vez más a la luz.

    Saludos azules

  2. taborgluzbelito. Dijo:

    y tenemos el lujo de no tener hambre dice Sabina Juaquin, para caminar mas rapido que en N York. en el jardin de tu casa o de tu biblioteca, que te lleve por el bulevar de los sueños rotos, por algunos momentos, que jueges y no solo en la habitacion, vaya cactus lejos o cerca, va y vuelve el rio de la vida y mas de alguno por conocer.

Leave a Reply