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Viajes (IV)

Posted in Uncategorized by blue on enero 30, 2008
…Mares abisales…

Gruesa arena comienza por limar rudamente las plantas de mis pies desnudos mientras camino sobre las orillas del inmenso mar, dispuesto a llegar al lugar por excelencia dentro de el, la zona abisal, el inframundo del mar, el lugar a donde van todas las almas que se entregan al coloso reflejo del cielo.

Una especie de lodo puro, un filtro mágico que vuelve reflejo lo que debió ser veneno se antepone al camino cercado, del cual aun se es posible escapar.
Una ruta dibujada por las manos desnudas de Ehecatl yace justo un segundo antes y un segundo después en donde la sequia transforma el espacio en humedad casquivana.

De ahí en adelante todo se vuelve mojado, un hilo congelante y fresco que desciende y asciende entre las mismas vertebras, una emoción vuelta liquido de vida que recorre el amplio cascaron que pretende protegernos y, al final, la sensación de comunión mas grande que jamás existió.

Simplemente el paraíso, la ilusión del ahogo, del intercambio asistido de tonos, la vida prestada devuelta por fin en un proceso vandálico, una vida robada a la mala, con dolor, pero con placer, con lagrimas de gozo y de punzante desgarre.

Y libre de inhibiciones, comienza la aventura. Entre puentes de corales, cráneos de tiburón blanco, caparazones vacios y sal por todas partes se edifica la boca del mismo mar, la entrada sin retorno al mundo abisal.
Un pequeño y frágil laberinto, la entrada al infinito y a la noche verdadera, no aquella ilusión simple de humanos que ocurre con frecuencia en su andar, mas bien la verdadera noche, la negra amante que nunca muestra el rostro, el sentimiento reprimido que no se culpa por ser secreto y que no desea salir de si.

La vista se vuelve un dulce recuerdo del ayer y se abren de una vez y para siempre los ojos de la mente, no los del corazón ni los del hígado, ni los del píloro ni mucho menos los de los pulmones, esa clase de ojos se inventaron junto con las ideas del “coco”, la izquierda mexicana y el correo electrónico de la página web oficial de Dios.

Y en un sueño cósmico, traslucido, psicodélico y extraño estoy, nadando en el abismo, entre ideas fluorescentes, muerte asistida, deseos fecundos, medusas lacerantes y las ganas suficientes de reír, de gritar, de abrir la boca un poquito para probar los sabores varios que tiene el vacio, la imaginación, el negro mar poseído por las sucias intenciones del demonio de media noche, aunque eso signifique estallar en plenitud, absorto del mundo interior y atascado de agua.

Saludos azules.

BRB

Posted in Uncategorized by blue on enero 21, 2008

…Y volveré…

Que pasa si con tus actos destrozas a una persona?

Esa persona aprende a rehacer su mundo sin ti.

Que pasa si con tus decisiones reprimes a otra persona?

Esa persona aprende a ser libre y a alejarse de personas como tu.

Que pasa si decepcionas a una persona?

Esa persona simplemente se aleja.

Que pasa si te decepcionas a ti mismo?

Estoy por descubrirlo, solo puedo decir que no se siente bien mirarte al espejo y toparte con el ser mas estupido que conoces y que estas condenado a estar con el por siempre.

Saludos azules.

PS. Nos vemos en un mes.

Viajes (III)

Posted in Uncategorized by blue on enero 17, 2008
…Limbo…

Un lugar en donde no estas ni vivo ni muerto, en donde estas pero no estas, es el perfecto equilibrio entre lo que se es y lo que no se es. El mundo de las yuxtaposiciones, el lugar de la balanza, el complejo eterno de lo infinito y lo finito, la cumbre mas alta dentro del estanque mas profundo, la completa planicie, la conjunción de miles de dimensiones que se desparraman en un universo alterno e infrecuente, una pulsación energética que solo desvaría mientras los cielos se caen entre llamas infernales de su plenitud.

Un sueño húmedo sin sexo, un orgasmo sin sensaciones, la explosión inamovible y determinantemente tranquila.
Un sitio sin concepto.

Es un circo, un espectáculo extraordinario en donde miles de bestias indomables recorren pistas eternas y doradas, bañadas de vino tinto. Extensas gotas de fuego recorren la piel de los espectadores al ritmo de las risas y el llanto de la pista principal.
Una fuente de sangre empapa las vestiduras blancas de los domadores de ilusiones, los leones vuelan y se posan a descansar sobre los lomos huesudos de los elefantes, desgarrándolos, haciendo que mane leche y lava, saliva y miel, vinagre de manzana y bilis.

Es el cielo, con sus ángeles, con sus trompetas, sus arpas, sus columnas dóricas barnizadas de sangre inocente, anchas calles aplanadas con oro y polvo de plata, torbellinos de almas perdidas.
Es el infierno, con sus querubines, con sus lanzas, sus antorchas, sus postes de madera engrasados con lagrimas de arrepentimiento, calles empedradas de hueso y piel, esclavos sangrantes recién torturados.
Es todo mezclado, la verdadera justicia, el sitio de los vivos mortales y de los muertos inmortales, en los recuerdos, en las sonrisas, en los aromas, en los sentires.

Es flotar, como todos lo hacemos inconscientemente dentro de nuestras propias mentes. Es divagar, es rondar el camino de nuestras vidas una y otra vez sin tener oportunidad siquiera de sentir de nuevo los errores, las buenaventuras, los tropiezos, las caídas y la elevación de entre las masas.

O quizás solo sea un estado, una característica, un sitio oculto entre los arbustos en donde todos vamos a jugar a solas, a observar nuestro alrededor sin intervenir en el, una plasta de ficción sembrada en la realidad lógica de un mundo irracional.

Saludos azules.

Viajes (II)

Posted in Uncategorized by blue on enero 15, 2008
…Los pilares flotantes…

Solo abre los brazos en forma de alas y déjate llevar.
Quizás el viento haga que tu herencia, aquella que te da el nombre de mono desprotegido, desaparezca y te vuelvas en lo que siempre haz sido, una bestia extraña dentro de un mundo totalmente conocido, aunque conocido bajo tus términos y todas las mentiras que te satisfacen.

Cuando tu cuerpo quede limpio, es decir, desprotegido, vacio de tu esencia y de tus recuerdos, habrás notado que solo diste vueltas en forma de circulo sobre tu mismo eje y llegaras en un abrir y cerrar de ojos a los pilares flotantes.

No hay necesidad de guardar el aire que corre por tu cuerpo mientras te desplazas a la velocidad que nunca imaginaste, porque ahí, tu pecho se vuelve libre, un espacio vacio lleno de ti y a la vez vacio de tus estigmas.
Nada es tangible, todo se vuelve superfluo, inútil, un verdadero fiasco y un sentimiento inestable que deshace tu pasado y lo rehace.

Nada de lo que veas será cierto porque el delirio se apoderará de tu mente, una avalancha perversa del más lucido blanco inundara tus sentidos y vomitaras cual llave de paso formando una lluvia orgánica que cae sin fondo definido.
Nada de lo que te jactes será conservado, pues el viaje a lo más alto necesita de la más amplia de tus purezas.

Un destello inacabable se dibuja al frente, al reverso y por todos los lados hacia donde la vista pretende huir. Un vacio profundo pesa sobre los hombros, una desolación tan mundana como el lleno pensado se barre entre las entrañas ahora virginales y, sin sentir siquiera el paso del tiempo o algún tacto especifico, las alas del alma se despliegan de una vez y para siempre iniciando así el verdadero camino a los pilares flotantes.

Y aunque todo sea luz, un punto fijo, una visión audaz de la imaginación, acérrima e invencible enemiga de la purificación, se postra frente del camino, una ilusión de la representación del todo, un punto negro se torna cual luciérnaga nocturna y empapa de su lucidez (o quizás tan solo de su plenitud) los ojos desorbitados que están por huir de su encierro.

No hay un camino, no existe una ruta, no se sabe cuando se inicia ni cuando termina, no se sabe si haz llegado o estar por comenzar, solo sabes que estas cuando lo sientes y sabes que te vas cuando dejas de sentirlo.
Y los dos pilares están ahí, frente el infinito, ocultos en su inmensidad, absortos en su posición y aquel mítico deseo de que nunca jamás se verán a los ojos.
Solo sus corazones saben de ellos y de sus sentires, no es necesario nombrarlos, porque rigen nuestro tiempo, se han vuelto inspiración, maldición, orientación y mensajeros de la alborada y del atardecer.

Y de la misma forma, cuando todo ha terminado, el peso de nuevo se apodera de ti, la gravedad regresa, no solo la física, sino la espiritual, la que te amarra las alas, la que te abre los ojos, la que te permite depender de tu entorno para ser y existir.
Quizás, después de todo, esa maldita gravedad no sea tan necesaria.

Saludos azules

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